miércoles, 26 de abril de 2017

El agua avanza sobre ruta 8 y en Arias temen quedar aislados

Entre esta localidad y Alejo Ledesma, la masa hídrica ya cubrió el pavimento. El intendente Gvozdenovich dijo que el camino está en riesgo en varios tramos. En los trazados 4 y 35 también hay serios problemas.

Varias rutas de la región están en serio riesgo ante el avance de la inundación que va ganando espacio sobre las banquinas y, en ocasiones, la carpeta asfáltica.

En la nacional Nº 8 entre Arias y Alejo Ledesma, el agua ya supera los 20 centímetros de altura sobre el pavimento.

"Si sigue lloviendo, es probable que la ruta 8 en ambos extremos de nuestro pueblo se complique para pasar", dijo el intendente de Arias, Matías Gvozdenovich.

El gran bajo situado a la altura del kilómetro 417 está anegado y si bien se puede transitar, hay que hacerlo con máxima precaución. Allí hay pronunciados bañados que surgieron hace unos años y que cada vez adquieren mayor dimensión. Este sector se encuentra a 7 kilómetros al oeste de Arias.

"Las lluvias no dan tregua. Nosotros tenemos el agua muy cerca del pueblo en dirección a Venado Tuerto porque una gran laguna que hay allí se ha sobredimensionado (kilómetro 409). Esperemos que el tiempo nos dé una tregua y que se pueda evaporar porque, de lo contrario, vamos a quedar aislados por ambos extremos (oeste-este) si siguen las lluvias abundantes", expuso el intendente.

Homenaje a los "héroes de Chernobyl" en el 31 aniversario de la catástrofe nuclear

Ecosistemas cordobeses: Desaparecidos en democracia

Desde la recuperación de la democracia, la degradación ambiental determina el deterioro de la calidad de vida y es el signo elocuente de cómo se construyó la cultura democrática sin lugar para la participación ciudadana.

por Daniel Díaz Romero

La noción biológica de ecosistema determina que innumerables organismos viven en él y se sitúan en una constante lucha por los alimentos y el territorio. Las presiones y demandas sociales, encuentran a este hábitat cordobés en agrios conflictos socio-ambientales, con un Estado que se presenta como neutral y que reduce cada vez más la jerarquía del organismo que rige las políticas ecológicas de la provincia.

Luego de un largo proceso de demandas y reclamos sociales, la recuperada democracia permitió que emergiera, la “ecología de los pobres” de la mano de la participación ciudadana, por sobre la “ecología de los ricos”, que durante la dictadura militar se preocupaba por salvar a los osos pandas de China sin mirar lo que sucedía en su entorno inmediato.

Sin embargo, transcurridas tres décadas de democracia, la situación dominante durante la larga noche de la Dictadura se repite: la necesidad de producir a cualquier precio, compensar los gastos del deterioro de los términos del intercambio y enfrentar los compromisos de la deuda provincial asfixiando a los ecosistemas cordobeses, situando a la política económica como un parásito de los recursos naturales, re-significados hoy, como bienes comunes.

Cataratas de contaminación, la historia oculta de uno de los principales atractivos turísticos de Estados Unidos

Una señal en un alambrado en Love Canal, Cataratas del Niágara, advierte sobre los desechos peligrosos, el 17 de marzo de 1994. Foto: Bill Sikes/ AP

A pocos kilómetros de las Cataratas del Niágara, un barrio entero de más de mil familias debió ser evacuado en la década del ’70 por el enterramiento de miles de toneladas de residuos tóxicos, una costumbre largamente usada por la industria norteamericana.

El desastre de Love Canal, un suburbio de Niagara Falls, en el extremo noreste de los Estados Unidos, ha sido uno de los dramas de intoxicación con residuos industriales más ocultos de todos los tiempos. Tanto que los diarios europeos hablaban de "desastre ambiental" en 1980, cuando casi nadie usaba esos términos en medios periodísticos, y el presidente James Carter debía declarar la emergencia federal para evacuar a prácticamente una ciudad entera situada sobre una montaña de desechos tóxicos.

martes, 25 de abril de 2017

Casi 20 años conviviendo con el río-cloaca

La solución prometida es la construcción de otra planta ubicada al lado, que permitiría arrojar los líquidos con el tratamiento que corresponde. Pero su construcción demandará por lo menos tres años.

por Diego Marconetti

En los archivos de La Voz , los primeros informes sobre la falta de tratamiento de los líquidos cloacales en la Estación Depuradora de Aguas Residuales (Edar) de Bajo Grande se remontan a 1998.

En esa época, las conexiones residenciales a la red cloacal sumaban 165 mil y la planta de tratamiento de líquidos cloacales ya estaba sobrepasada en su capacidad. La Edar, inaugurada en 1987, había sido planificada para 77 mil conexiones.

Lo que sucedió en estos casi 20 años fue un empeoramiento paulatino de la situación, que se hace evidente en el estado que presenta el río Suquía aguas abajo de la Edar.

El curso de agua es literalmente una cloaca a cielo abierto. El año pasado, este diario analizó muestras tomadas metros después de Bajo Grande.

Solo se ejecutó un 2,56 % de un programa para prevenir inundaciones

Vista aérea de un establecimiento rural de la localidad de Rojas. Foto: Télam Gentileza Rojas Hoy

Protección Civil, Prevención de Emergencias y Alerta Temprana a Desastres” dispone de $ 1463 millones, pero está virtualmente paralizado.


por Pablo Taranto

Las aguas bajan turbias. No las detienen los bosques nativos ni la barrera natural de los humedales, arrasados unos y otros por la expansión de la frontera agrícola, eje del único modelo productivo que impulsa como un credo el gobierno nacional. Pero tampoco encuentran dique en la gestión de prevención y/o mitigación que este debería desplegar ante catástrofes que ya son recurrentes. Al mismo tiempo que un informe del propio Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable le apunta al descontrol del avance agroindustrial como causa principal de las inundaciones, el área que debe remediar el efecto devastador de estos fenómenos está virtualmente paralizada.

Conflictos socioambientales: Monsanto en Malvinas, una insignia

Un grupo de vecinos, junto a activistas ambientales y militantes agroecológicos de varios lugares del país mantuvieron durante más de tres años en los accesos al predio.

Pronto hará cinco años desde que, primero la expresidenta Cristina Fernández y luego el exgobernador José Manuel de la Sota, anunciaron una megainversión de la multinacional Monsanto en Malvinas Argentinas: 1.500 millones de pesos para construir una de las plantas de acondicionamiento de semillas de maíz transgénicas más grandes del mundo. 800 puestos de trabajo cuando estuviera funcionando y la articulación de un cinturón maicero de relevancia internacional en Córdoba. Eso decía el anuncio.

Hoy ese predio de Malvinas está vacío. Monsanto se lo vendió a Regam/AMG, luego de desmontar la obra que quedó inconclusa debido al bloqueo que un grupo de vecinos, junto a activistas ambientales y militantes agroecológicos de varios lugares del país mantuvieron durante más de tres años en los accesos al predio. Fueron ellos los que decidieron que esa inversión no se concretaría: con 30 carpas frente a los accesos al predio, persistencia y reclamos judiciales impusieron esa determinación a la compañía de agronegocios más poderosa del mundo, al Estado que propició su desembarco y a todos los sectores empresarios que vieron azorados cómo caía un proyecto productivo gigantesco a manos de "un grupo de fanáticos". Tal vez sea ese error de diagnóstico sobre lo que supone un conflicto socioambiental lo que condenó al fracaso el proyecto de Monsanto.

Apocalipsis nuclear: vuelve a sonar la sirena de una catástrofe

La carrera armamentista y los fanatismos ponen al mundo en un riesgo de estallido atómico nunca visto desde la Guerra Fría.

por Martín Rodríguez Yebra

Madrid. La historia se repite en cámara lenta. En 1962, la crisis de los misiles en Cuba tuvo al mundo durante 13 días al borde de la destrucción, con Estados Unidos y la Unión Soviética lanzados a una confrontación que pudo desatar una guerra nuclear a gran escala.

Ahora la alarma del apocalipsis vuelve a sonar, menos urgente, pero siempre amenazante: científicos y expertos en geopolítica advierten que nunca desde el fin de la Guerra Fría existió una probabilidad tan alta de catástrofe atómica.

Se combinan múltiples hipótesis de conflicto. Al tope de la lista figura la actitud desafiante del régimen norcoreano de Kim Jong-un, sumado a la incertidumbre sobre cómo manejará Donald Trump el botón nuclear. Pero también preocupan el rearme de la Rusia de Vladimir Putin, la inestabilidad política en Paquistán -con la opción latente de que grupos extremistas accedan a armas devastadoras- y las dudas sobre el futuro del pacto de no proliferación firmado con Irán.

A 102 años del genocidio armenio

Hace más de un siglo el Estado turco llevó a cabo uno de los primeros grandes genocidios del siglo veinte, durante el mismo fueron desaparecidos, exterminados, deportados, o de algún otro modo, eliminados físicamente más de 1.500.000 armenios. Ese crimen de lesa humanidad no sólo permanece impune sino que también Turquía lo desconoce de manera sistemática.

por Alejandro Schneider

Contexto histórico
La existencia de los armenios en la estratégica región de los mares Caspio, Negro y Mediterráneo se menciona en diversas fuentes desde el siglo VI antes de Cristo. Un milenio más tarde, la mayor parte de los territorios que ocupaban fueron incorporados al Imperio Otomano, siendo incluidos en una sociedad multiétnica y multireligiosa. Si bien podían profesar su religión, su lengua y su cultura, en cambio tenían un estado de inferioridad en numerosas cuestiones.

A raíz de una serie de transformaciones operadas durante el desarrollo capitalista del imperio en el último cuarto del siglo XIX, los armenios comenzaron a cuestionar su lugar dentro del Estado otomano. Como réplica a estas impugnaciones, el sultanato implementó una drástica y sistemática represión sobre distintas comarcas habitadas por armenios en Zeitun y Sasun, entre 1894 y 1896; posteriormente, las persecuciones se extendieron a Van, Urfa y Constantinopla. El saldo de víctimas de estas masacres se estimó entre doscientos mil y trescientas mil personas.

Profesor Antonio Elio Barilovsky - Libro: Economía y Medio Ambiente. Una relación dificil - iSel TV

Bajo Grande: el tratamiento de líquidos contaminantes es casi nulo

La Voz accedió a los análisis sobre las aguas servidas que llegan a la planta y los efluentes que se arrojan al Suquía. Los estudios demuestran que las aguas negras reciben escaso tratamiento.

Los líquidos cloacales que llegan a la Estación Depuradora de Aguas Residuales (Edar) de Bajo Grande son arrojados al río Suquía casi con la misma carga de contaminación con la que entran. Así lo establecen distintos análisis que se realizaron en la planta a los que tuvo acceso este diario.

La Edar se ubica en la zona de Chacra de la Merced, en el este de la ciudad de Córdoba.

El pasado 6 de abril, La Voz recorrió las instalaciones y pudo ver que varios de los equipos que forman parte del proceso de depuración estaban inactivos. Según los trabajadores, la planta trabajaba al 30 por ciento de su capacidad.

Daniel Bardagi, director de Redes Sanitarias del municipio, aseguró en ese momento que la planta funcionaba bien y que lo que se vio fuera de operación es porque la demanda de tratamiento no era grande. El funcionario informó que los líquidos llegan correctamente tratados al río Suquía.

Hundimientos por napas altas, ahora en el centro provincial


Oncativo, a 76 kilómetros de la Capital, se suma a las localidades con inmuebles que se agrietan por exceso de agua en los suelos. En el sur y en el nordeste de Córdoba ese problema lleva años y se agudiza en temporadas lluviosas.

por Augusto Laros

El aumento del nivel de las napas viene generando preocupación en buena parte del territorio provincial, desde hace varios años. Al menos un tercio de la geografía cordobesa se ve afectado por el aumento de volumen de las aguas subterráneas que rozan, en muchos sitios, el propio suelo.

lunes, 24 de abril de 2017

Cloacas: Piden reunión urgente con Mestre por la planta de Bajo Grande

Según ediles riutortistas, las instalaciones funcionan sólo al 30 %. Dicen que un 40 % de los efluentes va al río casi sin tratar.

Concejales del bloque opositor Fuerza de la Gente pidieron audiencia con el intendente de Córdoba, Ramón Mestre, para plantearle su preocupación por el mal estado de la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Bajo Grande, la planta de Villa Boedo y el Pozo San Vicente.

La semana pasada la concejal Victoria Flores tomó contacto con delegados del Suoem y asegura que en Bajo Grande hay sólo un canal de tratamiento que está operativo.

"Todo lo que no se logra tratar, desborda y va por un ducto al que sólo se le agrega cloro y de ahí directamente el líquido va al río", señaló.

No es la primera vez que se denuncian situaciones de ese tipo.

Flores también planteó que "de los cuatro canales desarenadores, sólo funcionan dos" y que las calderas de los digestores no andan. "Las bacterias digieren de manera deficiente la carga orgánica del barro, con lo cual no se completa el proceso de la materia sólida y eso también va a parar al río", amplió.

Conflictos socioambientales: Cinco fenómenos que generan controversia

Gentrificación, "No en mi patio", urbanizaciones en suelo rural y otros temas ecológicos que despiertan controversias sociales.

No en mi patio. "Not In My Back Yard" (Nimby) se denomina a la reacción que se produce entre vecinos que se organizan para enfrentarse a los riesgos que supone la instalación en su entorno inmediato de actividades o instalaciones que son percibidas como peligrosas, pero sin oponerse a las actividades en sí mismas. El ejemplo más cercano es el acampe de vecinos de Villa Parque Santa Ana en contra del complejo ambiental que planea construir Cormecor a pocos metros de esa localidad. Antes, el mismo emprendimiento fue rechazado en otras localidades: Lozada, Toledo y Bouwer. Las protestas barriales que por años rodearon la instalación de las antenas de telefonía son otro ejemplo.

Urbanización de suelo rural. En Córdoba, los conflictos socioambientales por esta causa se focalizan en las zonas serranas, ya que suponen alteraciones paisajísticas y desmontes. El más reciente fue por el country El Terrón en Mendiolaza. Hay muchos antecedentes: una década de conflicto y pelea judicial en Carlos Paz por el country Le Quartier de la Montagne (hoy View Lake), las protestas en contra de un emprendimiento inmobiliario en la zona de la histórica capilla de Candonga, la polémica por el megadesarrollo en torno a la Laguna Azul o, en su momento, la reacción contra la instalación de Dinosaurio en Salsipuedes.

Conflictos socioambientales: Otros hitos de las cruzadas locales

Uranio en Los Gigantes, una pelea que lleva 25 años. Foto: La Voz

Además del reclamos de los vecinos de Santa Ana y del acampe contra Monsanto, hubo otras organizaciones sociales contra la extracción de uranio en las sierras, los agroquímicos o las fumigaciones.

Uranio en Los Gigantes, una pelea que lleva 25 años. Durante casi una década y hasta 1990 se extrajo uranio en Los Gigantes. La planta fue cerrada por las protestas ambientales, pero eso no significó el fin del conflicto: quedan allí, millones de toneladas desechos radiactivos y metales pesados que siguen contaminando ese lugar del que surge buena parte del agua que se toma en Córdoba. La Comisión Nacional de Enegía Atómica (Cnea) hace dos décadas que promete remediar Los Gigantes y no cumplió. La protesta social resurgió con fuerza el año pasado, cuando se conoció que se proyectaba trasladar a ese lugar las 58 mil toneladas de residuos radiactivos que se acumulan en la planta de Dioxitek en barrio Alta Córdoba.