domingo, 22 de diciembre de 2013

Inundaciones repentinas en áreas serranas de Córdoba: localidades de Villa Anizacate y Costa Azul

Destrucción de viviendas costeras. Márgenes del río Anizacate (Córdoba)
por Osvaldo Barbeito, Silvio Ambrosino, Juan Bertoni y Carlos Ubaldo Paoli
Villa Anizacate y Costa Azul constituyen dos villas turísticas serranas localizadas sobre las márgenes del río Anizacate, aproximadamente a 65 km al Sudoeste de la ciudad de Córdoba.

La cuenca del río Anizacate tiene nacientes en la vertiente oriental de la parte media del lineamiento orográfico central de las Sierras de Córdoba (Cumbres de Achala), a una altitud promedio superior a los 2.000 m.s.n.m.

Conjuntamente con la cuenca del río Los Molinos, conforma las nacientes del sistema hidrológico de la cuenca del río Xanaes o Segundo, de carácter endorreico, con nivel de base en la laguna de Mar Chiquita. El área de recepción la conforman las subcuencas de los ríos La Suela y San José, abarcando en conjunto una superficie de 517 km².

El sistema de drenaje presenta un sistema dendrítico angular en correspondencia a la litología dominante de la cuenca (rocas cristalinas), con fuerte control estructural por efectos de fallas, fracturas y diaclasas.

La densidad de drenaje es alta, en respuesta a la baja permeabilidad (secundaria) de los materiales geológicos. La misma alcanza un valor medio de 3,5 cursos/km². Los cauces tributarios son cortos, predominan trazos rectos y encajados en valles en “V”, donde la dinámica fluvial se caracteriza por el neto predominio del arranque y del transporte sobre la deposición.

En la actualidad la cobertura del suelo de la zona presenta un grado moderado de alteración por efecto de incendios frecuentes e incontrolados, hecho que disminuye la densidad de cubierta de mediana protección hidrológica.

Cuenca de aporte del río Anizacate hasta Villa Anizacate y Costa Azul

Zonificación geomorfológica: carta de amenaza por inundaciones
Se confeccionó la carta de amenaza por inundaciones. A continuación se describe una interpretación de los resultados obtenidos.

Interpretación de resultados
Desde su ingreso a la zona pedemontana proximal, hasta la ruta nacional Nro. 36, en un recorrido de 7 km, el río Anizacate adopta un diseño fuertemente controlado por la estructura geológica (fallas y fracturas), hecho que se evidencia en la abundancia de trazos rectos a lo largo de su recorrido y en frecuentes afloramientos del sustrato cristalino en el fondo y márgenes del lecho.

En este tramo la pendiente del curso (0,44 %) determina el predominio del arrastre sobre la deposición, que se evidencia por el escaso desarrollo de los planos aluviales y la inexistencia de un típico lecho de inundación.

Aguas abajo del puente la situación es diferente. A partir de dicho punto el río ingresa al ámbito del piedemonte distal, con un importante cambio en la pendiente (0,16 %) y en las características del entorno geológico. El curso pierde el control estructural del tramo anterior y evoluciona sobre los propios sedimentos aluvionales (gravas, arenas y limos arenosos) adoptando un diseño de escurrimiento meandiforme, denotando un cierto equilibrio entre la carga y el transporte. También se nota un aumento en el desarrollo natural del ambiente fluvial por erosión de márgenes. El lecho ordinario alcanza hasta los 250 m de ancho y la planicie de inundación activa, incluyendo el lecho periódico y episódico, los 600 m.

En este ambiente, por efecto de cambios climáticos y/o neotectónicos que dieron lugar a pulsos de sedimentación y erosión, los planos aluviales se presentan aterrazados en tres niveles principales: el nivel superior más antiguo (T1), el nivel medio (T2) y el nivel inferior reciente (T3). Estos tres niveles se visualizan en la figura siguiente:



En la zona, la dinámica fluvial (caracterizada por la erosión de márgenes en las partes externas de los meandros con evolución final en el extrangulamiento), se evidencia por las numerosas espiras abandonadas que indican diversas situaciones antecedentes. Ello se aprecia claramente en el análisis de fotografías aéreas.

A diferencia del tramo anterior, el río ha definido claramente en este sector los ambientes, unidades y elementos que componen el ámbito fluvial y que tienen alta participación en la dinámica y alcance de las inundaciones repentinas.

En efecto, en esta cuenca se produce una importante generación de crecientes repentinas de gran magnitud. Éstas se dan principalmente por las propiedades físicas de la cuenca, conjuntamente con la forma casi circular del área de recepción, que implica la rápida respuesta de la misma (bajos tiempos de concentración). Se suman a estas condiciones las frecuentes ocurrencias de tormentas convectivas severas, favorecidas por el efecto orográfico y el grado intermedio de protección hidrológica que ofrece la vegetación natural.

Dinámica y alcance de las inundaciones en áreas pobladas y su entorno
En el tramo comprendido entre la salida de la sierra y el puente de la ruta nacional Nro. 36, el curso del río presenta cierta estabilidad. Las crecientes, en respuesta al control estructural y al escaso desarrollo del ámbito fluvial, adoptan una dinámica que se caracteriza por el marcado predominio del crecimiento progresivo (longitudinal) de los picos.

En el caso particular de las comunas de Villa Anizacate y Costa Azul, cabe analizar la evolución registrada en la zona desde 1967. En aquel año se evidenciaba el avanzado estado evolutivo de un amplio meandro semiencajado próximo al estrangulamiento. El corte del mismo se produjo finalmente ante la ocurrencia de una creciente ordinaria en el verano de 1993, generando en consecuencia sustantivos cambios en la dinámica fluvial y en las situaciones de amenaza asociadas.
Situación 1967

En el nivel medio de la terraza T2 (sobre la margen derecha del curso), donde se emplazan sectores urbanos de Costa Azul, los frentes de crecidas con anterioridad al estrangulamiento describían el trazo del meandro. Esta situación mostraba cierta estabilidad en el sistema.

Sin embargo, luego de producido el estrangulamiento, los frentes de crecidas comenzaron a dirigirse en forma frontal hacia el borde de dicha terraza.

Como consecuencia de ello, durante la crecientes estivales se generaron rápidos e intensos procesos de erosión de márgenes. Estos procesos implicaron la destrucción de diversas viviendas localizadas en el sector. En la Foto 8.1 se aprecia la magnitud de la erosión y los daños materiales provocados.

Conclusiones y Recomendaciones
La cuenca del río Anizacate presenta una fuerte tendencia a la generación de crecientes repentinas de picos considerables, en respuesta a las características del medio físico, hecho que a la vez se corrobora con datos históricos.

Las comunas de Villa Anizacate y Costa Azul están expuestas a una significativa amenaza frente a la ocurrencia de crecientes extraordinarias. Esta situación se torna severa frente a la ocurrencia de un evento de carácter extremo, en particular el caso de la comuna de Costa Azul.

El estrangulamiento del meandro ha dado lugar a significativos cambios en la dinámica fluvial. Dicha condición se traducirá progresivamente en situaciones de inestabilidad en el sitio y aguas abajo, implicando una amenaza potencial en las zonas pobladas (comuna de Dique Chico).

Recomendaciones
Los casos previamente descriptos son representativos de situaciones similares que se presentan en diversas regiones serranas de la provincia de Córdoba. La región se caracteriza por la ocurrencia de crecientes repentinas, que constituyen la amenaza natural por excelencia para aquellos emplazamientos urbanos que, sin ninguna planificación en este sentido, se han ido asentado sobre las zonas inundables próximas a los ríos. Aunque este tipo de fenómenos se produce con alta frecuencia, aún no se toman en la provincia las medidas y precauciones necesarias.

La estrategia de base geomorfológica y el uso de las técnicas de sensoramiento remoto, constituye una herramienta de alta utilidad para la detección y mitigación de situaciones de esta naturaleza, debido a que:
Posibilita evaluar la tendencia y característica de la dinámica fluvial a través del tiempo geológico y situaciones de amenazas presentes y futuras.
Significa la obtención de datos claros y precisos a corto plazo y bajo costo.
Suministra información que involucra la seguridad de propiedades, vidas de vecinos y turistas.
Constituye el punto de partida para la implementación de acciones de mitigación.
Complementada con información de carácter interdisciplinar, posibilita la adopción de las restricciones de uso definitivas.
Fuente:
Juan Carlos Bertoni, Silvio Ambrosino, Osvaldo Barbeito, Alberto Daniele, Jorge Adolfo Maza, Carlos Ubaldo Paoli, Juan José Serra, Inundaciones Urbanas en Argentina, 2004.

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