viernes, 1 de julio de 2016

Las lagunas del señor López

En 2015. El por entonces secretario de Obras Públicas de la Nación, José López, junto a los ministros cordobeses de Agua, Ambiente y Servicios Públicos, Fabián López, y de Infraestructura, Hugo Testa. Foto: Ministerio del Interior

La detención de José López expuso la corrupción de una sistema de gestión de la obra pública que no se circunscribe al kirchnerismo. Un caso en Calamuchita con una obra de control de inundaciones.

por Cristian Basualdo

La fría madrugada del 14 de junio de 2016, el ex secretario de Obras Públicas de la Nación, ingeniero José López, estacionó el auto frente a un monasterio de General Rodríguez, en cuyo interior dormían 3 monjas solamente. Tocó timbre, no le abrieron la puerta; entonces revoleó unos bolsos e ingresó al predio. Al 911 llamó Jesús, un vecino, y 4 policías se acercaron al lugar. El ex secretario les ofreció unos scones y luego una coima. Los policías se negaron en ambas oportunidades.

En los bolsos había casi 9 millones de dólares, 6 relojes de lujo y una ametralladora Sig Saguer lista para disparar. El monasterio Nuestra Señora de Fátima tenía unas bóvedas ocultas debajo del altar con un sistema de vigilancia electrónica. Actualmente José López está detenido, y lo defiende una abogada cantante de cumbia, que acostumbra publicar fotos hot y piensa participar en el programa televisivo "Bailando por un Sueño".

Mark Twain dijo que la verdad es más extraña que la ficción, porque la ficción está obligada a atenerse a las posibilidades; la verdad no. El caso de José López puso en evidencia la corrupción en la obra pública de la última década. Que no difiere demasiado de otras épocas y otros gobiernos.

El otro López
Resulta una obviedad señalar que el gobierno Nacional necesita el concentimiento de las jurisdicciones donde planea ejecutar una obra. Si hubo corrupción, su sombra cae también sobre los gobiernos Provinciales y Municipales, además de las empresas constructoras, por acción, por omisión, por haber visto, por haber callado.

En el acto del día de la bandera, el gobernador Schiaretti dijo que el episodio de José López: "Hiere de muerte lo que queda del kirchnerismo". Al ser consultado si Unión por Córdoba (UpC) había tenido alguna relación con López y su superior, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido; el gobernador lo negó: "Con el kirchnerismo sufrimos un cepo institucional prácticamente no hubo relación".

El poder muestra y esconde, y se revela a sí mismo tanto en lo que exhibe como en lo que oculta. No es oportuno para el gobernador mencionar que su ministro de Agua, Ambiente y Servicios Públicos, ingeniero Fabián López, fue un alto funcionario kirchnerista. Efectivamente, entre 2006 y 2012, Fabián López ocupó el cargo de subsecretario de Recursos Hídricos de la Nación, dependiendo directamente de José López.

Una advertencia de las Sierras Chicas
La madrugada del 24 de noviembre de 2009 un alud de barro y rastrojos arrasó los barrios del sur de la localidad de Embalse. Las Sierras Chicas nos estaban advirtiendo las consecuencias de su deterioro. "Como la ciudad no cuenta con desagües en buen estado el agua se metió en muchas viviendas hasta el techo", declaró el intendente, Federico Alesandri, al malogrado diario La Mañana de Córdoba.

Daños en una vivienda del barrio Escuela, en Embalse el 24 de noviembre de 2009. Nótese la altura que alcanzó el agua

La Municipalidad de Embalse contrató los servicios de un consultor privado recomendado por la ex DiPAS (actualmente Secretaría de Recursos Hídricos y Coordinación), que realizó un estudio hidrológico identificando claramente las causas de la problemática. Entre otras señaló al cambio de uso del suelo en la cuenca alta, de bosque nativo a uso agropecuario y el aumento de la superficie impermeabilizada dentro de la localidad.

Desde un primer momento, las autoridades embalseñas junto a los directores de la ex DiPAS, se enfocaron en la obra de ingeniería como ícono máximo de intervención. Con el objetivo de solicitar una cifra millonaria al Estado Nacional, los famosos "fondos K" que en ese entonces ya eran muy conocidos. Así nació el "Proyecto de obras de manejo y control de las escorrentías superficiales que afectan a la localidad de Embalse". Cuya tramitación en la ex DiPAS estuvo plagada de irregularidades.

El denominador común ambiental
La crisis hídrica que afectó a la provincia de Córdoba en 2011, así como las inundaciones de Villa María y Villa Nueva por la crecida del río Ctalamochita en 2014, o los aluviones en la vertiente oriental de las Sierras Chicas en 2015; tienen como denominador común la ausencia del Estado, de sus funciones de control.

La Dirección Provincial de Hidráulica fue una institución señera, que implementó las políticas hídricas, proyectó y construyó las obras hidráulicas, que hicieron de Córdoba una gran provincia. Desde hace décadas sufre una irreversible decadencia. Vale la pena repasar los sucesivos cambios de nombre de la institución: Empresa Provincial de Obras Sanitarias (EPOS), Dirección de Agua y Saneamiento (DAS), Dirección Provincial de Agua y Saneamiento (DiPAS), Subsecretaría de Recursos Hídricos y Secretaría de Recursos Hídricos y Coordinación.

Me dirán que los cambios de nombre son irrelevantes, pero no es así. Detrás de la bruma vino la pérdida de la autarquía económica, la disminución del personal especializado, la privatización del servicio de agua, la desactivación de sus funciones de control y la relación incestuosa con algunas consultoras privadas.

Un coeficiente "K" elevado
Cuando el intendente de Embalse solicitó financiación al Ministerio de Planificación Federal, no sabía que la ex DiPAS le había entregado solo una parte del proyecto. El 9 de noviembre de 2010, Federico Alesandri y Fabián López firmaron un convenio por un monto de unos 19 millones de pesos. La cláusula décimo tercera estipulaba que debía ser ratificado por el secretario de Obras Públicas, José López.

A la semana siguiente, el Estado Nacional informó a la Municipalidad de Embalse que debía remitir los estudios básicos y la memoria de cálculo estructural, pliegos de especificaciones técnicas generales, etc. También pidió corregir el coeficiente "K" para aplicar al "costo- costo" de 1,72, el cual resultaba elevado.

El tiro de gracia vino por el lado de la Secretaría de Ambiente provincial: como la Municipalidad de Embalse no acreditó el dominio de los predios donde se proyectaron las obras, se quedó sin Estudio de Impacto Ambiental para las lagunas de retardo. En resumidas cuentas: las autoridades locales y los directores de la ex DiPAS, presentaron un proyecto tan flojo de papeles, que el corrupto José López no se animó a ratificar.

La falacia narrativa
Con el naufragio del convenio y las elecciones de 2011 a la vuelta de la esquina, Alesandri levantó una laguna de retardo trucha y continuó anunciando las obras. Por su parte el Concejo Deliberante promulgó una ordenanza creando una partida presupuestaria denominada "Lagunas de retardo", y otra disponiendo la apertura de la licitación pública para la contratación de las obras. Finalmente, con fondos propios la Municipalidad de Embalse realizó el terraplenamiento de uno de los 12 reservorios proyectados.

Única obra ejecutada: El terraplén del reservorio nº 7, se distingue el precario descargador de fondo que no responde a las especificaciones originales del proyecto

En los círculos de poder los productores del discurso oficial elaboran estrategias basadas en las creencias de los gobernados. Los problemas ambientales se tratan anunciando obras que, aunque no se concreten, su sola promesa hace más llevaderas las penurias presentes. Tomemos por ejemplo la crisis hídrica de 2011 y el anuncio por parte del gobernador Schiaretti de un canal que iba a traer agua del río Paraná. Después que importa el después, cuando las obras brillan por su ausencia se recurre a la falacia narrativa, una interpretación retrospectiva que supuestamente reduce las incertidumbres futuras.

Al fin y al cabo, la mala política solo necesita que el electorado crea una promesa, la última, y olvide las anteriores. Después del alud de 2009, el casco urbano de Embalse sufre una inundación por año. Alesandri acusó a la oposición kirchnerista de negarle los fondos para las lagunas de retardo. Una falacia narrativa que hubiera servido si no fuera que el mismo Alesandri se pasó a las filas del kirchnerismo antes de las últimas elecciones presidenciales.

61,8 metros cúbicos por segundo
Los caudales generados por las subcuencas de aporte a la localidad de Embalse el 24 de noviembre de 2009, fueron de una magnitud importante, alcanzando los 61,8 metros cúbicos por segundo, un caudal tres veces mayor al del río Ctalamochita.

Cuando Fabián López ocupaba la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, quien suscribe estas líneas le informó acerca de la vulnerabilidad a las inundaciones de la localidad de Embalse. En la nota de respuesta se lee: "De acuerdo a un principio de raigambre constitucional (artículo 124 de la constitución nacional), el recurso hídrico, en tanto recurso natural, pertenece al dominio de las provincias y por lo tanto corresponde a esa jursidicción proveer a la solución de los problemas descriptos".

Desde diciembre de 2013 Fabián López es el ministro de agua cordobés y no provee tal solución.

Inundación en la rotonda del Monolito, pleno centro de Embalse, el 26 de enero de 2015

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