viernes, 14 de octubre de 2016

Malagueño, de pueblo obrero a polo “country”

Separados. Un muro divide el barrio Primero de Mayo -con una instalación deportiva deteriorada, en el Malagueño viejo- de uno de los 15 "countries" en desarrollo. Foto: La Voz

Ubicado entre Capital y Carlos Paz, está en plena metamorfosis: es la nueva meca de los barrios cerrados en el Gran Córdoba. Pronto sumará más habitantes en esas áreas que en su tradicional zona urbana.

por Fernando Agüero

En viaje en auto de Córdoba a Carlos Paz, un niño pregunta a su padre sobre las chimeneas que veía al costado de la autopista. El papá responde que se trata de un pueblo de cartón, una escenografía detrás de la cual no hay nada. El relato forma parte de la novela La Vertiente, del escritor Sergio Gaiteri, y recrea la imagen que muchos cordobeses tienen de Malagueño, pueblo de origen minero cuyo centro está a tres kilómetros de esa autopista.

El ejido de Malagueño es inmenso: 239 mil hectáreas que limitan con Córdoba al este, Carlos Paz al oeste, Falda del Carmen al sur y La Calera al norte. Ese espacio es el llamador de los más nuevos barrios cerrados cordobeses.

En casi todo el Gran Córdoba, los countries fueron ocupando terreno. Tanto, que ya escasean en las zonas más requeridas.

En ese marco, desde hace una década este pueblo es el nuevo foco de inversiones inmobiliarias. Ese fenómeno de countries que rodean al viejo pueblo comenzó a producir cambios demográficos y sociales. El último censo, en 2010, contó unos 11 mil habitantes en Malagueño. Pero en la última elección, en 2015, el padrón de mayores de 18 años superaba ya los 12.300 votantes, con lo que es fácil inferir una población que se acerca a las 20 mil personas.

Son 15 los nuevos barrios (13 cerrados), entre los que ya tienen habitantes y los que están en construcción. El municipio proyecta que en dos décadas la población podría llegar a los 60 mil habitantes, si se ocuparan todos los lotes disponibles de las nuevas urbanizaciones en marcha.

Ese desarrollo impacta en la economía pero también en la vida social local. Aquel pueblo obrero e industrial debe convivir con el nuevo puramente residencial, sin lazos con la identidad local.

Historias cruzadas
Entre las nuevas urbanizaciones, Tejas 3 está entre las más pobladas y cercanas al pueblo viejo: un murallón los separa. La cercanía combina dos sensaciones: el impacto visual que ofrecen las viviendas de mayor envergadura del country respecto de las modestas “del otro lado”, y a la vez, las necesidades cruzadas entre los vecinos de uno y otro sector.

Gustavo Ferreri es un empresario gastronómico y productor de eventos que se mudó hace dos meses a Tejas 3. Hechos de inseguridad lo “obligaron” a dejar un clásico bar en La Cumbre y en 2015 abrió otro en la ciudad de Córdoba. En ese cambio, se mudó al nuevo Malagueño.

Después del último robo quedé traumado”, cuenta sobre la noche de terror que le cambió la vida. “Mi nueva meta es vivir seguro, poder estar en la galería tomando mates o hacer un asado con amigos a cualquier hora sin pensar que te salta uno. O llegar de noche y no tener que mirar a todos lados para entrar a casa”, relata.

En cuanto a su integración con el resto de la comunidad, con el afuera del barrio, afirma que “la relación es bárbara” en este caso. “Salgo al barrio vecino de caminata, hago las compras, la gente es muy piola”, afirma.

Pero el consorcio del country tiene algunos límites para los que quieren salir por la puerta lateral que abre el muro hacia barrio Primero de Mayo. Los vecinos que necesitan hacerlo a diario, por razones laborales o porque sus hijos van a colegios de Malagueño, tienen que pedir un permiso especial. “Existe un horario para entrar y salir por la puerta hacia el pueblo”, contó un vecino que vivió hasta hace unos meses en Tejas 3 y pidió no ser identificado. “Teníamos que certificar que había algún tipo de relación laboral o escolar con Malagueño”, acotó.

De otra forma, un habitante del country tiene que salir hacia la autopista y pagar peaje para ir... a Malagueño.

En el murallón que separa hay tres portones y cámaras en todo el perímetro.

Horacio Escobar tiene una ferretería en Primero de Mayo. Su tapia es el muro que lo separa del country . “No podemos brindarles más servicios porque sólo podemos entrar por ese portón, por ejemplo para ingresar garrafas de gas”, afirma. “La relación humana es buena, tenemos conocidos que vienen y compran siempre. A veces ellos mismos se quejan porque no tienen acceso para salir por los portones para hacer trámites o compras a Malagueño”, asevera Escobar.

Servicios multiplicados
Pedro Ciárez, el intendente, apunta que el municipio debió hacer una reingeniería de su gama de servicios para atender las nuevas urbanizaciones. “Todas han sido aprobadas con la obligación de que cuenten con los servicios básicos. El municipio brinda en algunos casos recolección de residuos y alumbrado. Pero siempre hay inconvenientes”, apunta.

En cuanto a la integración con el Malagueño de identidad minera y humilde, Ciárez admite que los nuevos vecinos tienen otros orígenes y realidades sociales y económicas. “Eso hace necesaria nuestra intervención para que no se generen divisiones. La idea es integrar la gente del lugar con los que vienen a vivir. No puede ser tan difícil. Hay que abrir canales de comunicación”, apuesta el intendente, como un desafío.

De 15 nuevos barrios,12 serán “cerrados”
La superficie que ocupan es superior a la del pueblo original.

Entre la quincena de emprendimientos privados, que en parte ya están habitados, aparecen Tierralta, Causana, Valle del Golf, La Arbolada, Estación del Carmen, Tejas 3 y Cañitas. En construcción, se suman Acquavista y otros.

Los nuevos vecinos y los “nyc”

En total, son 15 los nuevos barrios (tres abiertos y 12 cerrados) que están en evolución o ejecución.

Malagueño vive una transformación que impacta por los números y por las consecuencias en la forma de vida de sus comunidades.

En total, son 15 los nuevos barrios (tres abiertos y 12 cerrados) que están en evolución o ejecución.

Este año comenzaron a reactivarse las construcciones, después de un parate”, dice el intendente Pedro Ciárez.

Un proyecto en movimiento es el de un gran centro comercial y cívico sobre la colectora a la autopista, ubicado al lado del barrio Yocsina.

El emprendimiento tendrá, además de complejos de viviendas, un polo comercial y la nueva sede de la Municipalidad.

Para los malagueñenses “nyc” (nacidos y criados), este boom inmobiliario reactiva la economía local y genera nuevas oportunidades laborales.

Pero, a la vez, asoman otras realidades, como la falta de lotes para los “nyc”, que deja latente el conflicto por tierras para construir.

Desde hace meses, un grupo de vecinos lleva tomadas tierras que pertenecen a la cementera Holcim y que comenzó a subdividir como propias.

El pueblo que era modesto y no tenía lotes caros ahora está variando su fisonomía y sus costos.

Entre oportunidades y contrastes

Oscar Viglienghi tiene una carnicería en Malagueño.

Oscar Viglienghi tiene una carnicería en Malagueño. Daniel Barrale atiende una verdulería. Hace unos años, cuando vieron el desembarco de los countries, se unieron para hacer repartos de mercadería a domicilio. Además de atender en sus locales, llevan carnes y verduras a la puerta de las casas de los barrios cerrados.

Tenemos reparto martes y viernes”, apunta Oscar. “El tema va funcionando. Esto que está sucediendo es bueno para el pueblo”, acota Daniel.

Oscar cuenta que los nuevos habitantes se sorprenden cuando entran por primera vez al viejo Malagueño: “Les asombra que sea como un pueblo grande, que haya tranquilidad y un contacto tan directo con los clientes”, dice.

Símbolos de la fragmentación social

Los barrios cerrados florecieron en Córdoba, como en otras grandes urbes argentinas. El creciente costo de la tierra en zonas urbanas ayudó a promoverlos, junto a instaladas pautas socioculturales que, 30 años después, parecen gozar de buena salud. Las argumentaciones sobre la inseguridad en áreas urbanas abiertas hicieron el resto.

por Fernando Colautti

La primera urbanización con el concepto de barrio cerrado en Córdoba apareció en 1984, cuando parió Fortín del Pozo. Por entonces, el término country sonaba desconocido. El boom amaneció en 1991, cuando se empezó a promocionar la venta de los 386 lotes de Las Delicias. Desde allí no paró este fenómeno urbanístico y sociocultural que varió el modo de vivir -y de convivir- en el Gran Córdoba, y que contribuyó a fragmentar más que a integrar a la sociedad.

Los barrios cerrados florecieron en Córdoba, como en otras grandes urbes argentinas. El creciente costo de la tierra en zonas urbanas ayudó a promoverlos, junto a instaladas pautas socioculturales que, 30 años después, parecen gozar de buena salud. Las argumentaciones sobre la inseguridad en áreas urbanas abiertas hicieron el resto.

Pronto no quedó espacio para esos emprendimientos en la Capital y el fenómeno se extendió hacia Sierras Chicas primero, y los alrededores de Carlos Paz y Alta Gracia luego.

No hay datos oficiales pero se calcula que ya suman más de 200 en toda la provincia.

En Sierras Chicas, la multiplicación de countries explica buena parte del hecho de que esa región haya sido la de mayor crecimiento demográfico de Córdoba en las dos últimas décadas (por la mudanza de los capitalinos). En esa zona, la última localidad con tierras disponibles fue La Calera, donde en algunos años más el 40 por ciento de sus vecinos será habitante de barrios cerrados.

Hacia el oeste de la Capital, cerca de Carlos Paz, Malagueño era como La Calera en Sierras Chicas: el pueblo más modesto y con mayores índices de pobreza de su zona.

Malagueño representa ahora la nueva meca de los countries . Ahí, la fragmentación ya se percibe, entre los vecinos del viejo pueblo y los que desembarcan para ocupar los nuevos barrios-dormitorio.

A los barrios cerrados una característica legal los define: los de afuera no pueden entrar y el espacio se privatiza: ni las calles y plazas son públicas. Su exitoso crecimiento es un fenómeno más argentino que mundial, y está ayudando a convertir a la integración social en una utopía cada vez más lejana.

Fuentes:
Fernando Agüero, Malagueño, de pueblo obrero a polo “country”, 14/10/16, La Voz del interior. Consultado 14/10/16.
Los nuevos vecinos y los “nyc”, 14/10/16, La Voz del interior. Consultado 14/10/16.
Entre oportunidades y contrastes, La Voz del interior. Consultado 14/10/16.
Fernando Colautti, Símbolos de la fragmentación social, 14/10/16, La Voz del interior. Consultado 14/10/16.

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