sábado, 7 de octubre de 2017

Obama, con paso de estadista

El expresidente estadounidense visitó Córdoba, disertó sobre economía y ambiente, y elogió a Schiaretti por su liderazgo. Mil trescientas personas lo ovacionaron en la sala principal del hotel Quorum. Antes se reunió con referentes políticos y sociales de la provincia.

por Edgardo Moreno

¿Qué debe hacer un estadista cuando su mirada es opuesta a la de su sucesor político, pero le está hablando a un auditorio lejos de su país? Marcar la diferencia de enfoques políticos, pero cuidar la imagen de su país.

Barack Obama, el expresidente estadounidense que ayer visitó Córdoba, expuso ayer esa conducta propia de las diplomacias más elaboradas.

Fue cuando le preguntaron sobre la polémica decisión de Donald Trump de abandonar el acuerdo de París sobre cambio climático. Obama reconoció su diferencia de criterio con la nueva administración norteamericana, pero ratificó que Estados Unidos cumplirá los compromisos ya asumidos y remarcó que lo hará porque la ciudadanía y la comunidad de negocios se han embebido de la nueva cultura de la economía sustentable.

Delgado y austero, Obama ingresó al auditorio del Congreso de Economía Verde varios minutos antes de lo previsto. Agradeció a los organizadores y destacó el liderazgo del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y su relevancia nacional. Recordó su última visita a la Argentina, cuando visitó un 24 de marzo el Parque de la Memoria, bailó tango -mal, reconoció- y descansó en Bariloche.

Durante unos 20 minutos expuso los puntos más notorios del desafío ambiental. Enumeró especialmente los desastres climáticos que han asolado a su país en los últimos tiempos. Pero rápidamente señaló que el mundo sabe lo que hay que hacer ante el problema y apuntó sin más a la reducción de las emisiones de gases tóxicos.

Repasó someramente los avances logrados durante su administración en la promoción de la industria para la generación de energía limpia, pero la primera ovación la obtuvo cuando enfatizó que el desafío ambiental “no es sólo tarea de los políticos”, sino un compromiso de toda la comunidad.

Cuando terminó el aplauso, Obama levantó la apuesta con una réplica muy intuitiva: señaló que seguramente ese reconocimiento provenía de los más jóvenes, donde la conciencia ambiental está más arraigada. Lo aplaudieron el doble.

La exposición en el atril fue breve. En cambio, duplicó ese tiempo durante el espacio reservado para preguntas y respuestas.

La consulta era inevitable. Trump borró con el codo lo que Obama había escrito con la mano en el acuerdo de París. Entonces hizo gala del mejor equilibrio para tomar distancia de Trump sin dejar en falsa escuadra a su país.

El diálogo derivó en una clase magistral de formación política. Porque señaló que para resolver la contradicción entre economía y ambiente debe recurrirse a la innovación y a la inteligencia.

Sólo un profesional puede resolver problemas complejos como los de la economía y del ambiente. Pero si la gente no está en sus planes, estos no se pueden aplicar”, enseñó.

Al recordar sus inicios como activista social en Chicago, remarcó que para un político “es más importante escuchar que decir”.

Pero no se privó de sugerir un criterio de conducta para el activismo ambiental.

Uno de los problemas del activismo es creer que se pueden obtener cambios sin ningún tipo de compromisos con los gobiernos”, advirtió. Puso como ejemplo de esa conducta los logros obtenidos tras una extensa lucha por el movimiento de los derechos civiles. Al momento de concluir, citó al expresidente demócrata John Kennedy, asesinado en Texas, para recordar que un problema como el cambio climático, generado por la actividad del hombre, debe y puede ser resuelto por la humanidad.

En la primera fila se pararon para aplaudirlo dos gobernadores, Schiaretti y Miguel Lifschitz; el ministro macrista Gustavo Santos, miembros del Tribunal Superior de Justicia, y rectores de las universidades. Y un auditorio con 1.300 personas que no quisieron perderse una oportunidad histórica, como la que se registró en 1913 con la visita del expresidente Theodore Roosevelt a Córdoba.

Obama en Córdoba: cuatro claves para entender la trascendencia de su visita

El expresidente de los Estados Unidos prestigió a nuestra ciudad. La tradición intelectual, de reformas osadas y miradas anticipatorias de Córdoba, merecía la visita de un líder de alcance global, plenamente activo y con una voz que trasciende los intereses de su país.

por Edgardo Moreno

Barack Obama pasó por Córdoba. Llegó este viernes, pasadas las 15, y realizó una conferencia sobre medio ambiente, ecología y economía verde.

Luego, respondió preguntas y aseguró que para ser un buen líder, hay que escuchar a la gente.

Qué dejó su paso por Córdoba:

1. El sentido
Todas las circunstancias del entorno no deben opacar el objeto de la visita. Barack Obama vino como expresidente norteamericano a reforzar un emprendimiento de alcance global: la construcción de una economía sustentable. Y lo hizo con énfasis, argumentos y habilidad diplomática. Recordó su reciente visita a Argentina, al Parque de la Memoria en Buenos Aires y la belleza de Bariloche y dijo que su preocupación por el desafío ambiental no es sólo de carácter político. "Tengo dos hijas y espero tener nietos", señaló para marcar la diferencia. Desarrolló argumentos para justificar una nueva economía verde. Y demostró equilibrio de estadista para tomar distancia de la política ambiental de Trump, sin desprestigiar al mismo tiempo los intereses estratégicos de su país. "Pese a esas diferencias de enfoque, lo que comprometimos lo vamos a cumplir", aclaró. Y se llevó una ovación.

2. Córdoba lo merecía
Hay que decirlo con claridad: Córdoba merecía ser prestigiada con el debate que coronó Obama. Su tradición intelectual, de reformas osadas y miradas anticipatorias merecía la visita de un líder de alcance global, plenamente activo y con una voz que trasciende los intereses de su país. En el auditorio estuvieron los líderes sociales y de opinión de la provincia. Y una gran mayoría de jóvenes, vinculados con organizaciones empresarias y no empresarias, oficiales y no gubernamentales.

3. Cosecha política
La campaña electoral en curso no estaba en el lugar pero estuvo en el lugar. Juan Schiaretti obtuvo un reconocimiento inédito de parte del expresidente norteamericano, que destacó su condición de liderazgo. Un halago que en el país sólo había recibido el presidente Mauricio Macri. Su vicegobernador, Martín Llaryora, cumple años hoy. La foto con Obama ya le cumplió el mejor deseo del día. Pero también Ramón Mestre consiguió la cercanía del invitado estrella. Aunque la primera fila estaba dominada por el gobierno provincial, que ubicó cerca a un ministro de Macri. Al más conocido y frecuente para el peronismo provincial: Gustavo Santos.

4. El estilo
Desde John Kennedy, Estados Unidos no había conseguido construir un liderazgo novedoso y sólido, que sedujera al electorado propio e inspirase expectativas en el resto del mundo. Obama es conciente de ese capital que se llevó a su casa a una edad aún joven. Y sabe que el estilo tragicómico de su sucesor Donald Trump potencia por contraste los atributos del propio. En Córdoba, se paseó con ese estilo. Llano, pero no impostado. Imponente, pero no imperial. El contexto hace el resto. La dirigencia política y empresarial cordobesa lo esperó como a un rock star . Y buscó en consecuencia el meet and greet. Un saludo breve, una charla más breve, una foto para el living familiar. Pero se justifica ampliamente. Es un encuentro único con un líder global. Suele ocurrir sólo una vez en la vida.
Fuentes:
Edgardo Moreno, Obama, con paso de estadista, 07/10/17, La Voz del Interior. Consultado 07/10/17.
Edgardo Moreno, Obama en Córdoba: cuatro claves para entender la trascendencia de su visita, 06/10/17, La Voz del Interior. Consultado 07/10/17.

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